Por error de TRUMP, ahora Latino América ve con ojos de cercanía el desarrollo comercial con China

Pekín, Xi Jinping no tuvo siquiera que mencionar a Donald Trump por su nombre para dejar en clara su postura en este momento de turbulencia global. “La intimidación y la coerción sólo conducen al aislamiento”, advirtió, al ofrecer al auditorio un claro contraste con el presidente norteamericano, mientras sigue la pulseada por la guerra arancelaria y el mundo intenta acomodarse a los volantazos de la política comercial y exterior de la Casa Blanca.

En Estados Unidos no pasó desapercibido que las promesas de Xi fueran escuchadas por tantos mandatarios latinoamericanos, como Luiz Inacio Lula da Silva, Gustavo Petro y Gabriel Boric: el líder chino les puso sobre la mesa 10.000 millones de dólares en nuevos créditos y exención de visados. Pero más allá de la preocupación de Washington por la cumbre en Pekín y las intenciones declaradas de la Casa Blanca de buscar jerarquizar el vínculo con la región -el secretario de Estado, Marco Rubio, llegó a afirmar “Las Américas, primero”-, no se advierte una estrategia consistente hacer frente a los avances de China.