Nadie se salvó de Kramer. Ni Piñera ni mucho menos Bachelet. El humorista contó una historia personal, en la cual quizo mostrar como fue estar de mamá y papá por 2 días y lo que eso implicó respecto a las tareas del hogar.
El humorista utilizó una banda musical y un ballet de «dobles», además de un muy buen trabajo visual.
El público valoró la presentación, la cual utilizó mucho la figura de Don Francisco como enganche.
