Al parecer, al joven parlamentario no le importa mucho la institucionalidad y el respeto a los reglamentos, ya que sería de mayor importancia el llevarse «bien» con la diputada farandulera Pamela Jiles.
Tras el show y escándalo ante los medios, que ha montado la parlamentaria de la «mochilita rosa», luego de ser sancionada por haberse dado el lujo de levantarse a agredir a otro diputado por ejercer el derecho a la libre expresión, el Frente Amplio ha llegado a una gran crisis que viene a confirmar la falta de experiencia y visión de Estado, ya que ambos diputados renunciaron a las comisiones que presidían, sin importar las consecuencias para la labor legislativa y para el país. Es así como Morosevic, quien aprobó sancionar a Jiles, hoy se mostró arrepentido y aseguró que se equivocó por «aplicar el reglamento», dando un pésimo ejemplo al país, ya que el reglamento ahora es secundario para el diputado.
