13 años han pasado de los complejos episodios que Britney Spears protagonizó en 2007 continúan persiguiéndola. Hoy, a sus 38 años, la estadounidense carece del control de su propio dinero y debe conformarse con vivir con 1.500 dólares semanales ($1.152.000, aproximadamente), siempre y cuando su padre y tutor legal lo permita.
Fue durante ese fatídico año en que la cantante sufrió a vista y paciencia del mundo una severa depresión, gatillada por la separación de su entonces marido Kevin Federline, padre de sus dos hijos.
